Clara Zetkin

 

EL COGRESO ITERACIOAL DE ÁMSTERDAM

 

«Die Gleichheit»
Periódico de defensa de los intereses de las trabajadoras, setiembre 1904

 

 


El Congreso internacional de Ámsterdam ha terminado sus trabajos, rodeado por el odio, las calumnias, las difamaciones, las burlas venenosas y las idiotas reprimendas de los enemigos del proletariado revolucionario internacional. Aquellos que con apasionado interés miden el pulso del movimiento obrero actual, dentro y fuera de su país, y participan con ardor en la lucha de liberación del proletariado, han mirado con temor a este Congreso.
Ha tenido lugar en un período difícil y ha tenido que asumir una difícil tarea.
En casi todos los países en los cuales el proletariado consciente y organizado está combatiendo y se ha convertido en una fuerza en la vida pública y, por reflejo, también lo es fuera de estos países, el movimiento socialista registra en su interior «dos tendencias», «dos orientaciones» que se disputan la determinación de la táctica política. La «vieja» orientación que toma impulso a partir de la
concepción de una relación íntima, indisoluble, entre principios y táctica, sigue creyendo que la acción política del proletariado en el parlamento y fuera de él debe corresponder, ahora como en el pasado, a la visión de fondo de los conflictos y de la lucha de
clase. Evidentemente admite una colaboración provisional momentánea de los socialistas con partidos y movimientos burgueses, pero no admite una alianza durable que podría cancelar de alguna forma las contradicciones de clase y perjudicar la independencia y la autonomía de la actividad socialista en relación a todos los grupos burgueses y al Estado clasista. Sustancialmente, la «nueva» orientación pretende simplemente que la táctica se defina cada vez según su oportunidad práctica. Esto
implica la solidaridad entre las clases, una alianza durable entre proletariado socialista y democracia burguesas, una gradual participación en el poder político por parte de la clase obrera mediante su colaboración en el gobierno en base a esta alianza.

 

Está dispuesto a cooperar con el Estado clasista en la creencia de desarmarlo con ello frente al proletariado. La coincidencia de distintas circunstancias ha permitido que en Francia la «nueva
tendencia» -representada por los seguidores de Jaurès

(* Seguidores de Jaurès: ala derecha de la
socialdemocracia francesa; Jaures defendía la teoría
oportunista de la transformación pacífica de la sociedad
burguesa mediante la progresiva nacionalización de la
industria capitalista por parte del Estado burgués.)

- haya podido crecer vigorosamente y sin limitaciones. Y precisamente procede de Francia la propuesta de que el Congreso se pronuncie sobre el problema de la táctica socialista.
En primer lugar, entre los resultados del Congreso está precisamente el de haber llevado a su fin esta espinosa tarea, que ha necesitado tres días de debate en la sede de comisiones y un día de sesión plenaria durante la cual el enfrentamiento entre Bebel y la concepción de Jaurès ha llegado al punto culminante.
Con la aceptación de la resolución de Dresden

(* Resolución de Dresden: presentada por Bebel, Kautsky
y Singer en el Congreso del partido de Dresden de 1903,
donde fue aceptada. Con la misma se condenaban los
intentos de la derecha de convertir a la socialdemocracia
en un partido reformista.)

el Congreso se ha pronunciado a favor de la táctica «radical», de la inconciliabilidad, o sea, de las contradicciones de clase y de la lucha de clases a ultranza. Existen dos circunstancias que subrayan la importancia de esta elección. A excepción de Jaurès y de Anseele, todos los oradores se han declarado inequívocamente contrarios al «ministerialismo socialista».

(* «Ministerialismo socialista» o «millerandismo»; por
Millerand, socialista francés de derechas. (Millerand fue el
primer socialdemócrata que entró a formar parte como
ministro en un gobierno burgués.) Término utilizado para
designar una tendencia oportunista en la socialdemocracia
internacional que, sobre el terreno de la colaboración de
clase, estaba dispuesta a enviar a sus propios
representantes a un ministerio burgués. )

El Congreso ha desestimado la resolución Adler-Vandervelde, que hubiera debido seguir las líneas directrices de la resolución de
Dresden, pero que en la forma no se pronunciaba de manera explícita y decidida contra los caracteres distintivos de la nueva táctica.
Del mismo modo que los anteriores congresos internacionales delimitaron con toda claridad la separación de los socialistas con respecto a su izquierda -los anarquistas y anarco-sindicalistas- el
Congreso de Ámsterdam ha trazado unas líneas de demarcación análogas a su derecha, con respecto a los demócratas burgueses y reformistoides. Pero no ha quedado ninguna duda sobre el hecho de que la demarcación, aunque era necesaria, no puede
confundirse con un anatema en dirección a aquellos partidos y aquellas personalidades socialistas que, en su sincera convicción de que están sirviendo los intereses del proletariado, han cruzado la línea que los separaba de los partidos burgueses. Se ha querido
expresar este último planteamiento substituyendo el verbo «condenar» por el verbo «rechazar», y con la resolución que invita a la unificación a los partidos hermanos de Francia, que actualmente están enfrentados, resolución que fue aceptada por
unanimidad.
El Congreso trató además toda una serie de cuestiones importantes. El principal trabajo también ha sido realizado esta vez por las comisiones, cuya actuación diligente y comprensiva ha permitido que la resolución y algunos puntos del orden del día
pasaran al voto del Pleno sin discusiones. Sólo la cuestión de la inmigración y de la emigración no se ha clarificado suficientemente, y por ello ha sido pospuesta hasta el futuro Congreso que se manifestará después de un profundo estudio
preparatorio. Han sido aceptadas por unanimidad o por casi unanimidad las resoluciones sobre el seguro de los trabajadores, sobre la huelga general, sobre el Primero de Mayo, sobre los trust y sobre el derecho de voto de las mujeres...


El informe presentado por la compañera Roland- Holst ha realizado excelentemente la doble tarea que le correspondía. En este informe se condena con la máxima energía las concepciones anarquizantes, según las cuales la huelga general constituye el
medio de lucha revolucionario por excelencia del proletariado, el inicio de la revolución social. La huelga política de masas se distingue claramente de lo que ellos dicen, es oportuna en determinadas circunstancias e incluso inevitable en otras, por lo
cual no tiene sentido en este caso hablar de la «huelga general como una locura general». Paralelamente, el informe ha puesto el acento sobre los presupuestos indispensables para una huelga
política de masas: organización compacta y amplia, autodisciplina que nace de la claridad de las ideas y, en resumen, una actividad consciente de los propios deberes en cada sector de la vida de clase del proletariado.


Si lo juzgamos a partir de sus resultados, de su carácter y de su desarrollo, el Congreso de Ámsterdam ha sido el mejor sin lugar a dudas, el más satisfactorio de todos los congresos internacionales.
Animado por un espíritu de auténtica hermandad, por la convicción de que estamos persiguiendo un objetivo común, testimonia la mayor comprensión entre las naciones, una alta consciencia del deber de solidaridad internacional. A pesar de que se han
producido diferencias de opinión muy agudizadas, a pesar de los ásperos conflictos personales y objetivos, las discusiones han conservado siempre el carácter de análisis de fondo carente de polémicas personales ...

 

 

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