PARAGUAY

 

 

 

 

 

 

 

 

PARAGUAY

 

Population: 6.703.860 (2014)

Area: 406.752 km²

 

Partido Communista Paraguayo

PCP was founded on February 19, 1928.

On the day a group of Marxists published their manifesto To the Citizens of the Republic! The manifesto set forth the party’s program of action and the basic tasks of the communist struggle. The party has always been forced to work underground, with the exception of February 1936 and the second half of 1946. It was accepted into the Communist International at the Sixth Congress of the Comintern (1928). In the 1920’s and 1930’s, the PCP fought for the formation of the first workers’ organizations, held meetings, and undertook political education work among Communists. In 1932 it took a stand against the fratricidal war between Paraguay and Bolivia, instigated by foreign oil monopolies. Owing to the active work of the Communists, the League of Maritime Workers was formed in 1935, the Paraguayan Confederation of Labor was founded in 1936, and the first workers’ congress of Paraguay was held in 1939. The First Congress of the PCP (June 1941) adopted a party program and called for intensification of the struggle for democratic rights and agrarian reform. During World War II, despite the difficulties of working underground, the party carried out work among the masses to aid the anti-Hitler coalition. The Communists participated in the armed struggle of March 1947 against the dictatorship of H. Morínigo. The Second Congress of the PCP (August 1949) adopted a program of national transformation, providing for the reestablishment of national independence, the implementation of agrarian reform, and the raising of workers’ standard of living. In the late 1950’s and early 1960’s, the party made a significant contribution to the struggle against the dictatorship of A. Stroessner, who came to power in 1954. In 1959 the PCP helped organize the United Front for National Liberation, a group that was formed abroad from representatives of the main opposition parties to fight the dictatorial regime.

It was brutally suppressed during the military regimes of the country. It gained legality for a brief period in 1936 and then again in 1946-1947.

Partido Comunista Paraguayo (Marxista-Leninista)) was a Maoist communist party from Paraguay. It was founded in 1967 as a result of the Sino-Soviet split. Today, the PCP is a revisionist-reformist bourgeois party.

 

 

 

2017

 

La policía mató a un manifestante

muere joven dirigente

(youtube)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Paraguay dictadura militar

Las calles se convirtieron en un pandemónium, y la policía brava de Cartes, como hiciera décadas atrás su padre putativo, el dictador Alfredo Stroessner, tiraron a matar a los manifestantes. Estos no se arredraron y una y otra vez embistieron contra los uniformados obligándolos a retroceder.

2,5% de los propietarios son los que poseen el 90% de la tierra.

 

Cuando un pueblo se dispone a decir ¡Basta! se convierte en imparable. O por lo menos, opta por no arrodillarse ante los que habitualmente lo maltrata.

 

Carlos Aznárez: “Que se vayan todos”

las cárceles de alta seguridad son el antídoto para quienes se rebelen.

El glorioso pueblo paraguayo de Francisco Solano López y Gaspar de Francia, pero también de tantos mártires asesinados por su corazón insurgente, decidieron parar la mano a tanta miserabilidad politiquera y salieron en masa hacia la calle, demostrándole al mundo y a ellos mismos que ya están cansados de que los engañen. Primero llegaron -hace 48 horas- decenas de miles de campesinos y campesinas reclamando reforma agraria y repudiando la enmienda de la reelección, pero luego miles de jóvenes (25 mil por lo menos) de todas las condiciones sociales, abandonaron sus barrios y se dirigieron al centro de Asunción a gritar

 

Los manifestantes contrarios a ese hecho, que lo califican de golpe parlamentario, fueron atacados por efectivos antimotines con balines de goma y chorros de agua.

Lo cierto es que se registró la muerte de un hombre cuando en las primeras horas del sábado la Policía entró por la fuerza a la sede del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), hay más de 200 detenidos, un número impreciso de heridos y grandes daños.

 

 

 

 

Paraguay - Día de la mujer 8 de marzo de, 2017

 

 

 

 

2015

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Asunción, Paraguay. September 14th, 2015. 23 bus drivers from the firm Line 49, including one woman, lie crucified in front of the Labor, Employment and Social Security Ministry in Asuncion, on September 14, 2015. It has been 76 days since they started to protest after being dismissed by the company. More and more of the protesters have turned to crucifixion during this period to raise awareness of their cause. Some of them have also sewn their lips together on hunger strike.

 

 

 

 

2013

 

Public bus drivers of route 30, nailed to crosses, are transported to the Ministry of Justice, where they plan to hold a demonstration, during the fourth week of their protest against their dismissal by a transportation company, in Luque near Asuncion September 10, 2013. A total of 10 drivers who had themselves nailed to crosses continued their protest following their dismissal by a transportation company after it rejected their plea for higher pay. The banner reads, "No more labour laws violations. No more assaults on the dignity of workers."

 

Former Route 30 bus driver Juan Villalba (C, background) is carried by fellow drivers as riot policemen march past, before a meeting of the bus company with government labor officials, while remaining nailed to a cross as he and nine other drivers have been for nearly one month, in Asuncion September 10, 2013. A total of 10 drivers who had themselves nailed to crosses continued their protest following their dismissal by a transportation company after it rejected their plea for higher pay.

 

 

2012

 

 

10 farmers on a hunger strike

 

 

 

 

 

 

 

 

2008

 

Traidor Fernando Lugo

 

 

 

 

STRÖSSNER

 

Paraguay dictadura militar

 

 

 

La historia de las organizaciones armadas que combatieron contra la dictadura es poco conocida. Líderes políticos militares que lucharon hasta sus muertes contra Stroessner por sus ideales de libertad .

 

 

 

En un paraje de Ypacaraí

 

El 17 de mayo de 1970, varios vehículos de la policía cierran el tránsito en Ñu Ypacaraí a un auto que tiene las características dadas por un pyrague. Uniformados y civiles armados bajan aparatosamente y atropellan con disparos el automóvil. De la valijera sale un hombre y echa a correr con un arma en la mano. Estampidas de balas por los disparos cruzados. El que está decidido a escapar, o a morir, es Arturo López Areco, alias «Agapito Valiente», comandante de la columna «Mariscal López» del Frente Unido de Liberación Nacional (FULNA). Le al­canza una bala y cae. Pero, arrastrándose, sigue disparando contra sus perseguidores. Estos se acercan con ráfagas ardientes. Antes de ser acribillado, Agapito metió bala a dos, quizás tres policías. Uno de ellos, que cae herido, es el General Patricio Colmán, jefe del comando antiguerrillero stronista, quien luego moriría como consecuencia de aquella herida.

 

Una madrugada en Asunción

 

La conducción nacional de la Organización Po­lítico Militar (OPM) planifica en una reunión las operaciones a seguir. Es en la casa de uno de sus miembros, Mario Schaerer Prono, en el Barrio Herrera. De pronto irrumpe en el lugar un comando policial. Tres de los cuatro insur­gentes escapan por detrás de la casa. Uno de ellos, Juan Carlos Da Costa, no tiene tiempo, y, pistola en mano, decide resueltamente enfren­tar la situación. Una lluvia de balas acaba con la vida de Da Costa, líder de la OPM. En los días siguientes de aquel aciago 1976 se produciría un efecto dominó: centenares de miembros de la organización son detenidos, apresados, tortura­dos y asesinados en las prisiones stronistas.

 

En un lugar desconocido

 

La columna «Libertad» del Movimiento 14 de Mayo para la Liberación del Paraguay ingresa por segunda vez desde Posadas, Argentina, a territorio paraguayo burlando el control mili­tar y policial en la frontera. Pasan no se sabe cuántos días y sus compañeros en Posadas, Argentina, nada saben de los insurgentes. Y nunca más sabrán de ellos. En algún paraje del país, tal vez en el departamento de Caazapá, las fuer­zas antiguerrilleras del régimen los aniquiló. Entre los desaparecidos en combate figura Juan José Rotela, comandante del Movimiento 14 de mayo. Algunos dicen que murió mientras era torturado en un paraje llamado «Tapyta», allá por 1960.

 

 

 

El escurridizo Vitó

 

Estamos en una finca ubicada en Alto Para­ná. Es el año 1980. Victoriano Centurión, alias «Vitó», lidera la ocupación de tierra. En la épo­ca más cruda de la represión stronista, Vitó, sa­gaz, irascible, de fuerte personalidad, mantuvo unido al grupo de campesinos sin tierra para conseguir el objetivo: la expropiación. Pero las cosas no salieron bien. Una orden judicial les impelía a abandonar el inmueble. Enton­ces resolvieron algo casi descabellado: salir a la ruta, ocupar a la fuerza el primer ómnibus de pasajeros que los lleve hasta Asunción para reclamar la expropiación de la tierra. Así lo hi­cieron entre un grupo de 20 campesinos. Lue­go un comando militar atacó el ómnibus. Los campesinos escaparon ingresando a un monte cercano. Las fuerzas armadas peinaron meticu­losamente toda la zona capturando a cada uno de los insurgentes, quienes fueron ejecutados uno a uno según la orden superior. El que, una vez más, se escurrió es Vitó. Despareció de la mano de Satán. Así parece cierta la versión popular de que Vitó tiene poderes mágicos.

 

Juan Carlos Da Costa, líder de la OPM. Fuente: “Insurgentes. La resistencia armada a la dictadura de Stroessner”. Revista Novapolis.

 

 

 

El cuerpo ensangrentado de Arturo López, acribillado por las fuerzas armadas de la dictadura. Fuente: “Insurgentes. La resistencia armada a la dictadura de Stroessner. Revista Novapolis

 

 

 

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    Long live the communist

    PARAGUAY in a communist

    world !

     

     

     

    PARAGUAY

    is ripe for a

    Socialist revolution !

     

Create a strong Section

of the Communist International

(Stalinist-Hoxhaists)

in PARAGUAY !

Long live the Stalinist-Hoxhaist World Movement !

 

 

 

 

 

Long live the 5 Classics of Marxism-Leninism !

 

 

 

El establecimiento de la dictadura del proletariado

Los hombres y mujeres luchan por un mundo nuevo, revolucionario, socialista.

 

Las clases populares deberán destruir el poder político de los ricos y construir su propio poder revolucionario, convertirse en clase dominante con las armas en sus manos y aplastar la resistencia contrarrevolucionaria. Solo así podrán empezar a entregar a toda la nación las grandes empresas industriales y comerciales, los grandes bancos, los latifundios, las riquezas que hoy solo alimentan los bolsillos de unos pocos privilegiados.

Recuperación de los bienes mal ávidos. El gobierno revolucionario deberá disponer la confiscación de todos los bienes mal ávidos de los ex gobernantes (de la dictadura stronista y de los posteriores), de sus herederos y testaferros.

 

El parlamento burgués es el centro de la charlatanería hueca e insustancial donde se crean las más abusivas leyes antipopulares.
Votar una vez cada cinco años que miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo desde el parlamento. E aquí la esencia verdadera del parlamentarismo burgués.

No estará asentado en la fuerza de la oligarquía sino en la de los obreros; de los campesinos, de todo el pueblo armado, hará insoportable la vida de los oligarcas.

 

 

 

 

 

Historia

 

La Guerra contra el Paraguay (1865-1870) se enmarca en la política expansionista y monopólica de Inglaterra y, específicamente, en la crisis del algodón, que sacude la industria inglesa hasta sus raíces. El poderoso Imperio inspecciona el globo en busca de riquezas y mercados que succionar. No le es indiferente nada que pasara fuera de sus fronteras pues sus intereses son globales. Su política es mundial porque el mercado que apetece también lo es. Y la aplicará sin miramientos, sea vía intervención armada, sea vía del guante blanco de su diplomacia sabuesa. Solo tiene una salida: aumentar la explotación a su propia clase obrera y recrudecer  el pillaje colonial.

Mientras tanto, en una tierra lejana a la brumosa isla europea existía un pequeño país que no encajaba con el esquema que los industriales y banqueros ingleses imponían al mundo.

Existía una Nación que, tras romper con el Imperio Español en 1811, devino tercamente en República y pudo conquistar su independencia absoluta, es decir económica y política, también de Portugal y de los afanes centralistas de la oligarquía de Buenos Aires, sub-metrópolis de la Gran Bretaña en el Plata. En esa República llamada Paraguay se vivía uno de los procesos revolucionarios, desde el punto de vista de las revoluciones democrático-burguesas, más profundos en Latinoamérica.

Obligado por un bloqueo económico perverso de Buenos Aires y sustentado en un fervoroso apoyo popular, el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, el “jacobino de América”, lideró una reforma agraria radical expropiando y reventando con “contribuciones” forzosas a los españoles, españolistas, porteñistas y al mismo Clero Católico. Con las tierras que expropió creó “Estancias de la Patria”, campos estatales donde la producción era planificada y diversificada. El Estado arrendaba las tierras a precios ínfimos al campesino y les proveía de herramientas. Se impuso el monopolio del comercio exterior de forma casi completa, se creó el primer sistema de educación pública que casi eliminó el analfabetismo y se desarrolló una incipiente industria nacional en dos ramas bien conocidas por los británicos: hierro y textiles.

De la antigua economía colonial basada en el monocultivo, el Paraguay comenzó a producir lo que necesitaba e, incluso, a generar excedentes de lo que antes importaba.

Los López, Don Carlos y Francisco Solano, a la muerte de Rodríguez de Francia, se apoyan en el modelo económico independiente y comienzan un proceso de modernización capitalista sin intervención de capital extranjero y sin recurrir a créditos internacionales. No había deuda externa ni desempleo debido, por sobre todo, a la planificación económica de la agricultura. El Paraguay, profundizando la tenencia estatal de sus tierras y controlando el comercio exterior fuertemente, funde hierro, bota vapores construidos en sus astilleros, construye caminos de hierro, inaugura un ferrocarril, un sistema de telégrafo, fabrica armas, cañones, pólvora…

El propio cónsul norteamericano Hopkins alertó en 1846: “es la nación más poderosa del nuevo mundo, después de los EE.UU (…) su pueblo es el más unido, el gobierno es el más rico que el de cualquiera de los Estados de ese continente...”[6].

Su progreso alarma. No solo a sus poderosos vecinos, en donde se importaba hasta  una cuchara del amo ultramarino. Su Majestad comienza a sentir una molestia en sus zapatos. En Inglaterra crece la irritación por aquel “mal ejemplo” y por la sed de controlar ese mercado y deglutir sus recursos, entre ellos el más codiciado, el excelente capullo de algodón paraguayo. Ya decía Don Carlos A. López en su  “Mensaje” a la República en 1849: “el algodón es otra producción que debe formar un artículo importante de exportación. El algodón paraguayo tiene las tres condiciones que los fabricantes exigen del algodón: largo, fino y fuerte”[7].

 

La “civilización”…en la punta de las bayonetas
 
Comienza entonces la campaña para “corregir” la “anomalía” de aquel Paraguay. ¡Obstruyen el libre comercio! ¡Qué impertinentes! ¡Qué gobernantes y pueblo tan “salvajes”!...braman los ingleses y lo corean sus hurreros en el Plata. Es urgente iniciar una cruzada para “civilizar” a los rebeldes y acabar con el “Atila de América”, Solano López. No se podía admitir ninguna experiencia que se opusiera la estructura de dominación colonial o neo-colonial. La división internacional del trabajo debía mantenerse intacta, aunque se precisen sangre y fuego.
 
El mercado paraguayo debía abrirse a cañonazos e Inglaterra lo hubiera hecho sin empacho, a plena luz del día, de no contar con tan codiciosos como sumisos lacayos en la región que se empujaban por besar el anillo de Su Majestad: el gobierno de Mitre, la monarquía esclavista del Brasil y el sector liderado por Venancio Flores en el Uruguay. Estos gobiernos, ahogados en deudas y totalmente dependientes del comercio e industria británica, le permitirán al Imperio ejecutar el genocidio escondiendo la mano.
 
El vergonzoso Tratado de la Triple Alianza, que pacta la destrucción y repartija del Paraguay, se acuerda en Junio de 1864 en la Conferencia de Puntas del Rosario a instancias del diplomático británico Sir Edward Thornton. La suerte del Paraguay estaba echada casi un año antes de la firma “oficial” del Tratado y de que López “inicie” las hostilidades. El propio diplomático del Imperio del Brasil en ese entonces, José Antonio Saraiva, confesó en 1894 que la Triple Infamia: “no surgió después de la “agresión” paraguaya a la Argentina en abril del 65, sino en las Puntas del Rosario en Junio del 64”. Sus declaraciones dejan claro que “dichas alianzas empezaron el día en que el ministro argentino y el brasileño conferenciaron con Flores en las Puntas del Rosario (18 de Junio de 1864) y no el día en que Octaviano y yo, como Ministros del Estado, firmamos el pacto (1 de Mayo de 1865)"[8].
 
Por entonces, Bartolomé Mitre, aquel de “en tres meses en Asunción”, afirmaba orondo y solemne: “Cuando nuestros guerreros vuelvan de su larga y gloriosa campaña a recibir la merecida ovación que el pueblo les consagre, podrá ver el comercio ver inscriptas en sus banderas los grandes principios que los apóstoles del libre cambio han proclamado para mayor gloria y felicidad de los hombres”[9].
 
Pero, como es sabido o aún debe saberse, el pueblo paraguayo, antes de ser prácticamente exterminando, dio al mundo un ejemplo de heroísmo casi sin paralelo en la historia de la humanidad. Los “tres meses” se convirtieron en cinco largos y costosos años para tres ejércitos materialmente superiores, financiados y pertrechados por el monopolismo inglés. Por el contrario, la base industrial paraguaya hacía que nuestro ejército se proveyera de armas, balas, pólvora y cañones hechos nuestras fábricas y en la Fundición de Hierro de Ybycui, orgullo e insignia de la industria siderúrgica nacional. Cuando ya no había proyectiles, los paraguayos y paraguayas cargaban sus cañones con pedazos de vidrio, cocos y balas de fusil. Cuando ya ni esto quedaba ¡Que importaba! estaban las uñas y los dientes de mujeres, niños, ancianos y heridos para defender la revolución y la independencia nacional ¡Épica epopeya! ¡Épica inmolación!
 
La Guerra de la Triple Alianza destruyó al Paraguay. La “civilización” que trajeron los aliados fue la muerte, el saqueo y los crímenes de guerra más horrendos. La Guerra  devasto económica y demográficamente al Paraguay. Se habla que un exterminio de más del 50 por ciento de la población, algo no visto, proporcionalmente, ni en las guerras mundiales. Desde entonces, mediante los inestimables servicios de los sucesivos gobiernos títeres, la historia del país es una historia de sometimiento y entrega vergonzosa. Al Paraguay lo convirtieron en colonia de colonias. Y los “vencedores” brasileños, argentinos y uruguayos vieron sus cadenas reforzadas a través de los siderales empréstitos que les proveyera la banca británica, sobre todo Rotschild y Baring. El único ganador de la mayor matanza en Sudamérica fue el capitalismo inglés.
 
¡Por una segunda Revolución que conquiste una Segunda Independencia!
 
El mejor homenaje, a ciento cuarenta y un años de aquella ultima y sublime resistencia en Cerro Corá y a doscientos años de 1811, es emprender la lucha decidida por una Segunda y Definitiva Independencia.
 
Esta lucha de liberación nacional de toda dominación imperialista no podrá concretarse sin una liberación social dentro de nuestras fronteras y a nivel internacional, es decir, sin una Revolución Socialista que instaure una economía planificada y un de y para la clase trabajadora de la ciudad y el campo.
 
Es urgente una Revolución como la que encabezaron Rodríguez de Francia y los López. La diferencia hoy está en que las tareas de liberación nacional y social ya no estarán en manos de sectores burgueses de ningún tipo, sean estos “democráticos” o “reaccionarios”, sino de las clases explotadas y oprimidas. Solo las masas obreras, campesinas, las mujeres y hombres de manos callosas podrán liberar al país del imperialismo en el mismo proceso en el que se liberarán de la explotación de la burguesía nacional, cómplice y títere de las empresas y bancas multinacionales.
 
Suena a una diana. Nos llama a luchar hoy como nuestro pueblo que se inmoló en la gran guerra por defender nuestra libertad y no ver al Paraguay siendo esclavo de otras naciones. Nosotras y nosotros somos los herederos de su temple valeroso y de su gran ejemplo que está vivo en nuestro ser y nos quema más que el fuego. De su extraordinario legado  debemos estar orgullosos y orgullosas y lo debemos honrar mientras vivamos. Escuchando aún los rugidos de aquellos leones y leonas paraguayas, no podemos dejar de rugir también. Si acudimos al llamado de aquel pueblo bravo, podemos aún ganar esta guerra que no ha terminado. No se ha escrito aún el último capítulo de esa historia, porque 1870 no fue el fin del Paraguay, como hubieran querido, fue el comienzo de la lucha por la Segunda Independencia.

 


[1] Chiavenato, Julio José: Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay. Ediciones Carlos Schauman. Asunción, 1984. p. 88
[2] Pomer, León: La Guerra del Paraguay. Estado, política y negocios. Centro Editor de América Latina. Buenos Aires, 1987. p. 23
[3] Id., p. 23
[4] Id, p. 26
[5] Marx, Carlos y Engels, Federico: La Guerra Civil en los Estados Unidos. Lautaro, Buenos Aires, 1946, pp. 108-112.

[6] Pomer, op.cit., p. 45
[7] Woodbine Parish: Buenos Aires y las provincias del Río de la Plata. Editorial Hachette, Buenos Aires, 1958, p. 354
[8] www.lagazeta.com.ar
[9] Ídem

 

 

Francisco Solano López
 

 

Francisco Solano López, indignado porque Brasil tomase parte en la política interna de Uruguay, pidió permiso a la Argentina para pasar hacia Montevideo. Al negarse Mitre, y cuando las negociaciones comenzaron a fracasar, López invadió la provincia de Corrientes. Decía hacerlo porque Brasil había extendido su imperio primero en Uruguay y luego en Paraguay y a principios de 1865 las fuerzas paraguayas en su tránsito hacia el Uruguay; junto con otros factores políticos entre ellos la victoria del Partido Colorado (apoyado por el Brasil) derrotara al Partido Blanco (apoyado por el Paraguay) que gobernaba hasta ese entonces; impulsaron la Guerra contra la Triple Alianza, que culminó con la derrota total del Paraguay, con la muerte de su líder, Francisco Solano López y la de una gran parte de los habitantes del país. La última frase de Solano López antes de ser ultimado con un tiro en el pecho fue: «¡Muero con mi Patria!», pues pensaba que con su desaparición el Paraguay dejaría de ser independiente y que su territorio sería repartido entre la Argentina y el Brasil, aunque esta versión no es la única, pues ciertos historiadores sostienen que la frase fue en realidad: «¡Muero por mi Patria!» sabiendo que con su muerte terminaría la guerra. Sus restos descansan en el Panteón Nacional de los Héroes de Asunción del Paraguay. Hasta el día de hoy, su figura es objeto de controversias dentro y fuera de su país. Aunque el tratado de paz estableció una suma exorbitante en concepto de costas de guerra para el Paraguay, luego esta deuda fue dispensada en primer lugar por Uruguay y algunas décadas más tarde (casi al término del pago total de la deuda) por Argentina.