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This website was created on occasion of the 110th anniversary of the strike of the textile workers in Rio Bravo- Mexico

1907- 2017

 


 

The Río Blanco strike of unionized textile workers in January 1907 became a symbol of the corruption and civil repression of the administration of Mexican president Porfirio Díaz.

 

Workers protesting in front of the textile factory in Rio Blanco.

 

 

1907-2017

Rio Blanco Strike

The Río Blanco strike of January 7 and 8, 1907 was a workers' riot related to a textile strike, near Orizaba in the Mexican state of Veracruz.

 

 

 

The Rio Blanco textile strike began in December of 1907. It started as a lock-out in protest of working conditions and the corrupt system of company stores. When the French owners appealed to Porfirio Diaz to mediate the conflict, the workers refused to return to work. The first casualties occurred when the store owners shot protesters. The Rio Blanco store, along with other company stores, were burned.

The Rio Blanco labor riot occurred over a two day period, January 7-8, in 1907. Mexican Federal troops killed up to 200 men, women and children, although the actual number varied according to sources. Soldiers fired point blank at protesters and then systematically hunted down those involved, imprisoning hundreds more.

 

 

 

Following a two-week railroad strike in the summer of 1906, further labor unrest developed among cotton and textile workers in the neighboring states of Tlaxcala and Puebla. Central Mexican textile workers had organized as the Gran Círculo de Obreros Libres ("Great Circle of Free Workers"), and 93 of the factory owners, most of them French, had formed a trade group called Centro Industrial Mexicano. On the other side, a political party called the Partido Liberal Mexicano (PLM) had been established in 1906 and quickly became involved in assertively pressing for industrial and rural reform. At both the French-controlled Rio Blanco textile factory and the American-owned Cananea Copper Company PLM literature was subsequently to be found in the workers' settlements.

After a Christmas Eve lockout by the owners, th.e administration of President Porfirio Díaz reached a temporary labor settlement. Some workers of the large Río Blanco mill near Orizaba had not joined any strike. Still they were blacklisted, left locked out of work, and were refused access to provisions from the monopoly company store.

 

On January 7 a stone-throwing crowd of about 2,000 rioted, with many of the attacks focused on company property. An initial clash between strikers and Rio Blanco employees who were returning to work led to shots being fired and the burning of the company store. Rurales (mounted police), led by the local political jefe (official) Carlos Herrera, appeared but did not intervene.

On the same day the mob ransacked the homes of the wealthy, released prisoners from jail, and went afield to Nogales and Necoxtla to burn and loot their company stores as well. By the end of the day, soldiers from nearby Oriziba had killed 18. Hundreds more had been arrested or chased into the surrounding hills.

 

 

 

Monumento a los Mártires de Río Blanco

 

 

 

Federal troops from Mexico City arrived on the 8th on the personal orders of Díaz. Six strike leaders were identified by evening and executed, on the smoking ruins of the company store, the next morning. Conservative casualty figures range from 50 to 70 dead, and hundreds wounded. The relatively liberal Herrera was replaced by a hardline army colonel Francisco Ruiz as jefe. Lurid accounts of railroad wagons being sighted laden with the bodies of dead workers, were circulated by political enemies of the Diaz regime.

 

 

 

Río Blanco Strike

 

Río Blanco Strike, an incident that started at the Río Blanco Cotton Mill near Río Blanco, Veracruz, in January 1907. In December 1906 textile factory workers in the neighboring state of Puebla went on strike to protest the owners' implementation of a new, unified set of regulations that affected all aspects of mill hands' lives. Laborers in Veracruz, including those at Río Blanco, aided their striking colleagues in Puebla through donations of monies and foodstuffs. In retaliation, owners in Veracruz implemented a lockout to prevent the flow of aid and to break the local labor organization, the Gran Confederación de Obreros Libres (Grand Confederation of Free Workers—GCOL).

 

 

 

 

In early January 1907, unprecedented mediation by President Porfirio Díaz (1876–1880, 1884–1911) resulted in an agreement to end the conflict. Nevertheless, at Río Blanco, many workers rejected the pact and determined not to return to work. Meanwhile, resentment over the actions of the French-owned company store, which had refused credit during the lockout, grew. Many families were without food, and payday was a full week away. When laborers converged on the store, shots were fired from inside, prompting its sacking and burning. Violence soon spread to the whole Orizaba region, and rural and regular federal troops hunted down protesters, executing many on the spot. Over a three-day period, 7-9 January 1907, at least fifty to seventy workers died. Subsequently, the Río Blanco strike, although strictly speaking not a strike but a revolt, became a nationalist symbol representing the long historical struggles for social justice and for the economic independence of the Mexican nation.

 

 

 

 

 

 

 

HUELGA DE RÍO BLANCO
·  Se da en Río Blanco, Veracruz a finales de 1906.
·  Trabajadores textiles, participaron operarios de 34 fábricas.
·  Los obreros buscaron la participación del gobierno.
·  Hubo muertos y encarcelados.

 

 

 

El 7 de enero de 1907 inició la huelga de Río Blanco en Veracruz, un movimiento obrero que comenzó al interior de la fábrica de textiles más grande de América Latina. Cansados de condiciones laborales inhumanas, bajos salarios y largas hornadas de trabajo cerca de dos mil trabajadores afiliados al círculo de obreros libres se amotinaron e incendiaron las instalaciones febriles , saquearon la tienda de raya y liberaron a los presos. Sin embargo fueron reprimidos por el ejército y sus restos fueron arrojados al río.

Este es uno de los movimientos considerados precursores a la Revolución Mexicana. conoce aquí esta parte de la historia mexicana.

 

Los abusos de las tiendas de raya y las casas de empeño, los exiguos salarios, la discriminación y despotismo con que eran tratados los obreros; las multas y prohibiciones establecidas por los patrones, fueron causas que originaron el movimiento obrero en Río Blanco, Veracruz

Debido a las condiciones de explotación que sufrían los obreros, en Orizaba, Veracruz se organizaron integrando un grupo que se denominó "Círculo de Obreros Libres"

Este Círculo estuvo dirigido por antiguos integrantes del Partido Liberal, en el que participaban los hermanos Flores Magón

Al Círculo de Obreros Libres se unieron los trabajadores textiles de la región de Puebla y del centro de Veracruz con la finalidad de lanzarse a la huelga

Como consecuencia de la huelga iniciada el 03 de diciembre de 1906 y en la que participaban más de 6 mil trabajadores, las condiciones de los obreros de Santa Rosa, Orizaba y los de Río Blanco se tornaron más difíciles

En busca de una solución, los obreros nombraron como árbitro de la problemática suscitada al presidente Porfirio Díaz, cuyo fallo fue en contra de las demandas planteadas?

Al no obtener una respuesta favorable, el conflicto creció y los trabajadores decidieron continuar la huelga

En la mañana del 07 de enero de 1907, los obreros se presentaron frente al edificio de la fábrica sin que entraran a trabajar

Un empleado de la tienda de raya dio muerte a uno de los huelguistas

La reacción de los obreros fue atacar con piedras la llamada la "Casa Azul" y amotinados saquearon la tienda de raya, dando muerte a los dependientes

El pronunciamiento de Río Blanco, al igual que el de Cananea, en 1906, fue reprimido por las autoridades

Sofocada la huelga fueron fusilados los dirigentes, entre ellos, Rafael Moreno, presidente del Círculo y al secretario del mismo, Manuel Juárez

Los pronunciamientos de los obreros de Cananea y Río Blanco tuvieron repercusiones, no sólo a nivel nacional sino también internacional

Los movimientos de referencia están considerados como los precursores del movimiento obrero mexicano.

 

 

Río Blanco : el Gran Círculo de Obreros Libres y los sucesos del 7 de enero de 1907

Heriberto Peña Samaniego
Publisher: México : Centro de Estudios Históricos del Movimiento Obrero Mexicano, 1975.

 

La huelga de Río Blanco.

Author: Confederación de Trabajadores de México . Centro Sindical de Estudios Superiores.
Publisher: México : CTM, Centro Sindical de Estudios Superiores, 1985.

 

 

 

“el poeta de la geografía”- es uno de los diecisiete fundadores de nuestra Escuela Bancaria y Comercial. En el Fondo creado con su correspondencia, libros, revistas e imágenes, se hacen hallazgos de gran interés que nos permiten comprender y reconstruir la historia desde una perspectiva diferente, desde la mirada de nuestro fundador y de las personas cercanas a él. Hecho que posibilita diferentes lecturas de México a principios del siglo XX.

José Luis estudió Ingeniería en construcción en el Colegio Militar en la Ciudad de México y sostenía comunicación con sus padres, especialmente con su madre María de la Luz de Osorio, a través de cartas. Dentro de su correspondencia, hallamos un documento interesante que nos lleva al día 15 del mes de enero de 1907. En él, José Luis responde a su mamá una carta agradeciéndo la narración de lo sucedido unos días antes. Escribe que al leerlo un par de veces pudo imaginarse las ansiedades que ella sintió al estar asomada a los balcones contemplando la destrucción paulatina de las cosas por la ayuda del fuego; y que tan sólo una lectura le bastó para entender los estremecimientos de horror que recorrieron su cuerpo. De igual manera, un par de leídas al documento nos fueron suficientes para que nacieran las ganas de conocer en detalle qué fue lo que aconteció.

Tras investigar la biografía de José Luis y leer otros documentos que integran el Fondo, se encontró la carta que la mamá de José Luis, María de la Luz, envió a su hijo el 9 de enero de 1907, carta donde nos platica lo que ella vivó un par de días antes y que se convierte en pieza clave de esta historia.

El 7 de enero de 1907, doña María de la Luz tuvo que mantenerse tranquila a pesar del gran alboroto que ocurría en las calles. Después de juntar sus “valores” -como ella les decía- y ver cómo la tienda de Río Blanco se quemaba, decidieron partir rumbo a Orizaba pero era tal el barullo que había que ni si quiera pudieron abordar el tren y fue imposible salir de ahí, por lo que regresaron y se pusieron a resguardo. Desde su refugio, María de la Luz pudo observar cómo la gente huía y corría por las calles, cómo el Coronel de un batallón órdenaba a sus soldados para que se formaran y construyeran una trinchera con tablas y un coche eléctrico.

En su carta, la Sra. Osorio pide también a José Luis que le escriba a don Víctor, ya que su tienda ardió durante toda esa noche: una noche de juicio final. El documento cierra con la siguientes palabras: “Anoche y hoy han fusilado a mucha gente unos dentro de la fábrica, otros frente a la tienda y otros en los lavaderos de por la estación.”

Hoy en día, conocemos ese suceso como la Huelga de Río Blanco, uno de los antecedentes de la Revolución Mexicana. Hecho ocurrido por que cada vez eran más los obreros que pedían jornadas laborales justas, mejores salarios, un trato equitativo para trabajadores mexicanos como el que recibían los extranjeros, entre otras demandas. Frente a esto, los patrones de la fábrica textil de Río Blanco realizaron un paro patronal el 24 de diciembre de 1906 para evitar que se sumaran más obreros a ésta idea de mejorar. Fueron semanas difíciles para los obreros, ya que no podían trabajar ni llevar sustento a sus familias, por lo que decidieron recurrir al presidente Porfirio Díaz para solicitar que se reanudaran las actividades de producción y que se otorgaran mejoras en sus condiciones laborales. Porfirio Díaz ordenó restablecer la operación de la fábrica el 7 de enero de 1907 pero no accedió las mejoras que los obreros exigían e incluso atentó con la libertad de los huelguistas. Inconformes los obreros, que en suma se aproximaban a los 2000 trabajadores, esa misma tarde del 7 de enero emplazaron una huelga afuera de la fábrica; de igual manera causaron estragos en la calle al cortar la electricidad, paralizar los trenes, sabotear casas de ricos y quemar tiendas de raya de la zona. En respuesta, el gobierno mandó al 13° batallón. Sus soldados dispararon contra la multitud causando cientos de muertes entre hombres, mujeres e inclusive niños.

 

 

 

 

 

A finales de 1906, los obreros textiles de Puebla y Tlaxcala, en su lucha por mejorar sus deplorables condiciones de trabajo y de vida, se declaran en huelga. En respuesta, la clase empresarial realiza su propia huelga patronal (lock-out) el 24 de diciembre en toda la zona industrial, que abarca Rio Blanco, buscando detener así, de una vez por todas, la creciente organización y lucha obrera.

Ante este desafío de los patrones, los obreros se dirigen al presidente Porfirio Díaz, solicitando su intervención para arbitrar el conflicto. La respuesta del Dictador se inclina a favor de la clase patronal, pues sin dar una sola respuesta satisfactoria a la petición de los trabajadores, ordena que las labores se reanuden el día 7 de enero de 1907.

Los obreros de Río Blanco no aceptaron la resolución del presidente y mantuvieron la Huelga.

El día 7 de enero en Río Blanco cerca de dos mil operarios agrupados en el Circulo de Obreros Libres se amotinaron frente a la fábrica, le lanzaron piedras e intentaron quemarla pero la policía montada lo impidió, entonces saquearon y quemaron la tienda de raya propiedad de Víctor Garcín, que además era el dueño de otros dos almacenes en Nogales y Santa Rosa (hoy ciudad Mendoza). Después los obreros se dirigieron a la cárcel y liberaron a los presos. 

Soldados del 13º Batallón dispararon contra la multitud que huyó a Nogales y a Santa Rosa (hoy ciudad Mendoza), donde también saquearon la tienda de raya, paralizaron el servicio de tranvías, cortaron los cables de energía eléctrica y saquearon las casas de particulares acaudalados. De regreso a Río Blanco los amotinados fueron interceptados por más fuerzas federales que dispararon contra hombres, mujeres y niños. No existe un registro exacto, pero se estima que entre 400 y 800 obreros fueron asesinados, durante dos noches algunos testigos vieron plataformas de ferrocarril con docenas de cuerpos amontonados que de los 7.083 operarios de esa zona, la diferencia es de 1.571 de los cuales unos habían sido muertos, heridos o desplazados. Cerca de 223 operarios varones y 12 mujeres más fueron encarceladas.

 

 

 

 

La rebelión que tuvo lugar en Río Blanco respondió a la inconformidad con el decreto de Porfirio Díaz y el paro patronal que afectó a todos los obreros textiles de la zona.

Una vez restablecido el orden por las fuerzas militares, el gobierno de Porfirio Díaz ofreció un gran banquete a los empresarios extranjeros propietarios de las fábricas en compensación por la rebelión obrera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Women in Mexican History–Stories from the Revolution–Marcelina

train adelita

 

The role women were thought to play in the Mexican Revolution has been typically confined to the caricatures of the Adelitas. Although women did fight alongside their men, the Adelitas were not the only women involved in the revolution.

 

girl revolution

 

Claudia Guzes, a Mexican friend of mine, told me some stories about her family during the Mexican Revolution. With her permission, I have translated these stories and am sharing them to give name to some of these anonymous Women of the Mexican Revolution.

Claudia shares:

This is the story of my great-aunt Marcelina Magaña López, my great-grandmother’s sister, Alta Gracia Lucina Graciela Magaña López, originally from Moroleón, Guanajuato.

My great-grandmother Alta Gracia Lucina Graciela Magaña López told my mother some of the stories about her life during the Mexican Revolution. It was a difficult time for women. Soldiers, whether for or against the revolution, were known to kidnap women and girls, who were often not heard from again. Therefore, the people of the town and individual families would make special efforts to hide all the women and girls when soldiers came. Once the revolutionaries arrived in Quiahuyo and my great-grandmother, only a child at the time, asked the soldiers if they had come for las muchachas (girls). She told them that all the girls had already been hidden, which made the soldiers laugh. With good humor, they left without any girls that time.

 

 

women in the revolution

 

 

My great-grandmother also told me a story about her brother Patricio Magaña López. He was in the habit of heading out to las mezquiteras en el cerro (large areas of mesquite trees) early in the day to work in the fields. One day, he was walking before the sun had risen and literally ran into bodies of soldiers (or rebels depending on the perspective) that had been hung near the entrance of Quiahuyo.

She also told stories about the difficult life of her older sister Marcelina Magaña López. Marcelina bore 8 children, four boys Antonio and Jose Luz (Chito), Eliazar (Eliaser), and unnamed baby boy and four girls Guadalupe, María, Josefina, and Bertha. During the Revolution, her husband, Hermenegildo Pérez, decided to fight with Venustiano Carranza sometime between 1910 and 1913. His particular group patrolled Chihuahua, Zacatecas, la Sierra Madre and up through Texas.

Marcelina was in constant fear for her husband’s life when he was off on patrols while she was at home with the children. This wasn’t an unfounded fear. When rebels were caught by los federales (federal troops) nearly all captives were killed. Once Hermenegildo’s group was captured and somehow he managed to not get shot. He hid among the dead bodies of his companions, pretending to be dead as well, and survived the revolution, although his proximity to canons during the war caused him to lose much of his hearing.

When Hermenegildo did get a chance to visit, he told Marcelina where he would be so that she could come and join him but did not give her any money for the journey. Despite the objections of her mother, Marcelina went, taking all her children with her. The journey was difficult and made more so by the fact that Hermenegildo had to change his location often to hide from los federales (Federal troops). The family traveled by boxcar from one area to another.

Food also was another difficulty on the road. Marcelina and the children often ate tortillas stuffed with nothing more than quelite del campo, an edible plant found along the sides of the road and abandoned fields, or other types of foraged vegetation.   One of Marcelina’s daughters,  Bertha,  died when she was only a few months old as a result eating unripe peaches.

 

quelite

 

At times, the family sheltered under bridges. It became such an ordinary event for the children that when they finally were able to return home, her son Chito would cry because he wanted to sleep under the bridge again and not in his own bed.

On one of the family’s trips to San Luis Potosi, Marcelina gave birth to a baby boy who died a short time later.  She left her other children behind and went to pedir limosna (charity) to buy the casket.   On the road, she met with two men who were moved by Marcelina’s grief.  They took Marcelina and her infant son to the panteon (cemetery) in their car and helped her bury him.   The men promised that while they were alive, there would always be flowers on his tomb.

Both Hermenegildo and Marcelina survived the revolution. Hermenegildo became pious, reciting the rosary whenever the opportunity presented itself, and died at the respectable age of 80, although partially blind and completely deaf by then. Marcelina died much younger at the age of 60. It is most likely her life was shortened by the hardships she endured during the revolution and the “reconstruction” afterward.

 

rainofgold

 

This period of history, although now glorified with parades and fanfare, was devastating to many Mexican families. Thousands of families fled to the United States during the Revolution. The story of two such families, that of the Villaseñores and the Carmargos, parents of Victor E. Villaseñor are told in his biography The Rain of Gold. The accounts of these families are similar to Marcelina’s story, girls hidden under piles of chicken shit, women raped, traveling by train, high infant mortality, and families separated and destroyed. Villaseñor’s grandmother, the mother of 19 children, lost all but 3 of her children during the war. And what did all this suffering accomplish?

 

 

silence

 

 

The conditions which sparked the Revolution, inequality of the distribution of wealth, censorship, extreme government control, are still present in México. Talk among the campesinos (farmers) is that it is time for a new revolution even as the government tries to repress it. Recently 43 students have “disappeared” (see Anatomy of a Mexican Student Massacre) hauntingly reminiscent of Tlatelolco student massacre of 1968.  There is no doubt that women will be involved in this new period of civil change.  It remains to be seen exactly how.