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Franz Mehring

27. 2. 1846 Schlawe/Pommern - 29.1.1919 Berlin

 

100 aniversario de la muerte

29 de enero de 2019

 

 

Filosofía y Proletariado 


Escrito: Por Franz Mehring, en idioma alemán, el 29 de junio de 1914. F. Mehring, Gesammelte Schriften. Band 13: Philosophische Aufsätze, Dietz Verlgag, Berlin. 

 

En el año 1844 escribió Karl Marx: "La emacipación de los alemanes es la emancipación de la Humanidad. La cabeza de esa emancipación es la Filosofía, su corazón el proletariado". Pero en el año 1878 escribió Engels, en acuerdo con Marx, que el nuevo progreso de la Naturaleza - y de las ciencias hostóricas un por encima de las otras ciencias hizo superfluo a la filosofía en pié. "Entonces lo que aún existe autónomo de las pocas filosofías es la ensenanza del pensamiento [...] - la lógica formal y la dialéctica. Todo los demás va a parar a las ciencias positivas de la Naturaleza a la Historía."

Entre esas dos locuciones quedó un cuarto de siglo completamente rico en experiencias para la clase trabajadora. Por lo que ello resultó a la conciencia de clase, se ha prescindido de largo en ver a su salvadora en la Filosofía. Pero una inextirpable vertiente que se ha ocupado con la Filosofía se ha quedado con ella. Quién jamás ha dado clases en la escuela del partido, sabe para bastar, como es de viva esa vertiente, también en la estirpe (alcurnia, progenie) creciente. Y en este aspecto él se depone elocuentes certificados que nuestros jovenes trabajadores luego aspiran a penetrar y experimentar en la profundidad, que con Kant, Fichte y Hegel, como herederos de Marx, Engels y Lassalle mismos se han nombrado, en el fondo sobre sí tiene - en este aspecto es este afán absolutamente honrado.

Pero el esconde un peligro en sí, motivo por el que todos nosotros hemos de preservarnos, esto es el peligro de una embriagadez de palabras que Lassalle ya ha caracterizado como un escollo peligroso de todo movimiento político. Precisamente un partido de trabajadores no necesita afluenciar su bandera forzososamente como pensamiento claro y agudo, y a decir verdad para tanta necesidad, cuanto más aumento de masas. El debe sólo ciudarse de los tópicos, quiere...

Lo que nos sugiere esas consideraciones es el centenario de la muerte de Johann Gottlieb Fichtes que nosotros justamente celebramos y con derecho hemos celebrado. Entre nuestros filósofos clásicos Fichte fué el más artífice y revolucionario de los sabios, todo un hombre de cuya formidable obra sería solo vista por encima (emporblicken - sobrevalorada) por cada persona decente con honra. Pero, tenemos que olvidar por eso que entre Fichte y nosotros nos separa un mundo? Tenemos que fundamentar nuestras reivindicaciones con frases de Fichte que se han mostrado hace ya tiempo plenamente inoperantes en la lucha política moderna, ya sobre el tiempo donde el integro progreso del Partido las hizo valer para sí en la celebración del centenario del nacimiento de Fichte? O tenemos que lanzar sobre la mesa pensamientos de Fichte, por decirlo así, como triunfos políticos?

Tomemos la "futura ciudad" de Fichte, sus tratados sobre la "ciudad comercial cerrada", de los que esos días pretendío una gran hoja liberal, contra las que apareció el mismo Bebel "futura ciudad" moderado y dócil!. Rara vez ha sido impreso un absurdo flagrante. La Utopía presuntamente revolucionaria de Fichte no es absolutamente más que un intento impotente que el viejo estado prusiano arregla después de las leyes de la razón burguesa; antes muchas de sus exigencias retrocederían pudorosos hoy mismo los más limitados revolucionarios.

O tomemos los "discursos a la nación alemana" de Fichte! Cuando el dice aquí, la bancarrota prusiana por Jena se explica a través de "aquella dirección blanda de las riendas del Estado que se nombra con palabras extranjeras Humanidad, Liberalidad y Popularidad, pero que nombran justamente en lengua alemana flacidez y conducta sin dignidad", así gritan todos nuestros militares Junker, desde el general feldmarschall v.d. hasta el lugarteniente Forstner: Vamos, pues esto precisamente lo afirmamos, y sólo los socialdemócratas demagógos lo pueden cuestionar.

O mientras que Fichte dice en estos discursos que un Gobierno podría "actuar también hacia el exterior la fé y el deber - y el honor olvidado, cuando el tiene hacia dentro el valor para contener las riendas del Gobierno con mano tensa y propiciar el más grande temor" - se puede desear un aumento de la glorificación de todos los Bismark? O Fichte bendice una lucha por la exterminación absurda que la burocracia prusiana dirige en las fronteras del distrito polaco, cuando él en todos aquellos discursos dice, "que cómo un pueblo ha cesado de regirse a sí mismo es culpable tambien de abandonar su lengua y confluir con los vencedores" etcétera.

Querémos con esto de algún modo desprestigiar a Fichte? Pero ni por asomo. Incluso el más grande pensador no puede a través de la influencia fuera de su tiempo, y si se estudia la vida y el tiempo de Fichte con detenimiento, así se encontrará que todas las aparentes y reales contradicciones están en su Obra, así y todo disuelve en la armonía un gran y fuerte talante. Y es también a buen seguro un deber de honor de la clase trabajadora tornar a tales estudios históricos de nuestra filosofía clásica y proteger su memoria (recuerdo) ante la desfiguración de la burguesía. Pero sus tópicos sueltos, que ellos no han indicado en nuestro sentido, ni pueden haber indicado, para utilizarse en la lucha política diaria, deben conducir a un aplanamiento de la vida del partido intelectual

Lo que aquí se ha efectuado con el ejemplo de Fichte, porque era el más cercano en el tiempo, y de hecho el más tentador, vale para todos los intentos de orientar la lucha de clases del proletariado en los conceptos filosóficos y en los juegos de conceptos. Ellos deberán rechazar las barreras y las telarañas que ocultan a los trabajadores los conocimientos necesarios en Naturaleza e Historia.

En el cielo de nuestro mundo de las ideas está la filosofía clásica como una constelación lejana que deleitan bien nuestros ojos en el esplendor de sus rayos, o que también quieren encandilar (cegar), pero esto ni calienta nuestra sangre ni puede tensar nuestros músculos. Nuestras uvas maduran sólo con el sol del trabajo y los escasos proletarios que entregan toda su fuerza en la lucha de liberación económica y política, deambulan por aquellos caminos de la libertad humana, que los grandes pensadores de nuestra filosofía cláisca sólo buscan a tientos en la niebla densa pero que en el último final no pudieron encontrar.